miércoles, 16 de febrero de 2011

El Mercat del Cabanyal




Hoy os os traigo una pequeña visita a un mercado mil veces paseado. Tenía pensado desde hace mucho tiempo escribir este artículo pero no conseguía encontrar las palabras para describiros este espacio; Tal vez es ahora desde la distancia cuando más fácil me resulta escribirlas,  debido a que me refugio en cada una de las sensaciones pasadas, paladeándolas bien, trasladándome a lugares familiares y me ayudan a no sentir añoranza por estar lejos de los que quiero.
 El Cabanyal  es un barrio de Valencia  tristemente conocido por los catastróficos proyectos urbanísticos que aquí nuestro "excelentísimo ayuntamiento" le desea. 

Siempre ha sido  un pueblo marinero y esa tradición se refleja tanto en su arquitectura como en sus más longevos habitantes , acostumbrados a mirar al mar, no por disfrute, sino como medio de supervivencia.

El mercado esta situado en la calle Marti Grajales con la típica arquitectura de los mercados de barrio en Valencia, mas inclinados hacia la utilidad que realmente hacia la estética, vamos que bonitos, bonitos... no son, pese a salvedades como el mercado central, mossen sorell...

Desde pequeña he visitado este mercado, abriendo mucho los ojos. Siempre me ha parecido un espectáculo bello, los colores y olores que ofrecen estos lugares, y por supuesto los habitantes del mercado, esas señoras mayores de cuerpecitos débiles que  con sus perfectas permanentes aliladas y su cartera bien aferrada a la axila (no hay lugar más seguro) tiran de un carrito que parece pesar más que ellas; también los señores con lista, perdidos entre los pasillos, los niños mirando como se mueve la cigalita viva,y claro esta los vendedores, los indispensables actores de este gran espectáculo que corean sin despeinarse:

- ¡Señora ay como tengo la pescadilla, la tengo fresca!

- Nena nena como tengo los ajitos,  a leurooo... La que sabe s'aprovecha...

- Bonicaaaa, que no voldras uns peixets?

Como siempre hay de todo pero he visto con mis propios ojos señoras que iban a comprar un lenguado y se han llevado media parada ágilmente dirigidas por un buen vendedor.

En este mercado puedes encontrar productos de excelente calidad, verduras en sus mejores condiciones, con esas pieles tersas dignas de aparecer en cualquier anuncio anti-age, tomates, setas, frutas exóticas...Me encanta ese olor, casi imperceptible, a tierra en el ambiente cuando cruzas los pasillos de las verduras.


En la puerta del mercado puedes adquirir productos venidos directamente de la huerta comprándoselos a los propios productores.

En cuanto al pescado el espectáculo no puede ser menor. Aquí se recibe  material de todas las costas, y puedes encontrar tanto pescado de las playas mediterráneas como de lugares más lejanos. Eso sí como siempre abre bien los ojos, fíjate en el producto porque como colártela, te la pueden colar en todos los lados!!!

Si te animas a visitar este mercado, no te olvides de hacerlo en condiciones y es que la tradición es hacerse el esmorçaret (el almuerzo) en uno de los tantos bares que rodean el mercado, como consejo Casa Ángel, pequeño bar en el que entras para almorzar y casi sales comido, con excelentes propuestas y donde las olivas y cacaos no pueden faltar como acompañamiento.

Como siempre espero que os haya gustado este paseo y... gracias a Laia por las fotos que le quedaron muy xulas!!!

Bon profit!